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INTERSTICIO

A veces siento
que todo está en su lugar,
en el que debe ser,
en el que está signado.
En el tiempo justo
y en su justa medida.
Así es y así está bien.

Son ráfagas, unos segundos,
donde el mundo se acomoda
o yo lo acepto tal cual es,
y todo me parece ajustado.
La culpa deja su martillo,
el miedo deja de latir,
y una benévola sensación de gratitud universal me invade.

Y miro a los seres que me acompañan
entendiendo el por qué
sin respuestas absolutas.
Aceptando el ahora
sin ansias por mañana.
Recibiendo la vida,
por suerte, para mí.

 

 

 

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